Por Manuel Otilio Pérez Pérez
El Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones dejó inaugurado el pasado domingo 26 de abril de 2026 el moderno Pabellón de Práctica de Voleibol, ubicado en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, una obra que fortalece la infraestructura deportiva del país.
Sin embargo, la nueva instalación aún no cuenta con una designación oficial, lo que abre la oportunidad de rendir tributo a una de las figuras más trascendentales del voleibol dominicano: Héctor Romero.
En ese sentido, se propone que el recinto lleve el nombre de este destacado atleta, considerado por muchos como el mejor voleibolista dominicano del siglo XX, cuya trayectoria marcó un antes y un después en esta disciplina.
Héctor Romero: legado de grandeza en el voleibol dominicano
Nacido en Tamayo en 1958, Héctor Romero emergió desde su comunidad para convertirse en una figura emblemática del deporte nacional.
Su debut internacional se produjo en el torneo NORCECA de Santo Domingo en 1977, donde, siendo apenas un novato, conquistó dos importantes distinciones: Novato del Año y Voleibolista del Año. Este último reconocimiento lo obtendría en cinco ocasiones (1977, 1984, 1985, 1989 y 1990), otorgado por la Asociación de Cronistas Deportivos de Santo Domingo.
Romero participó en seis campeonatos NORCECA, incluyendo las ediciones de Cuba 1979, Santiago (1985), Puerto Rico (1987 y 1989) y Canadá 1991.
Asimismo, representó al país en cinco Juegos Centroamericanos y del Caribe: Medellín 1978, Santiago de Cuba 1982, Santiago 1986, México 1990 y Ponce 1993, consolidándose como una pieza clave de la selección nacional.
En los Juegos Panamericanos también dejó su huella, con participaciones en Puerto Rico 1979 e Indianápolis 1987, acumulando una destacada presencia internacional.
Un referente dentro y fuera de la cancha
A nivel local, Héctor Romero fue seleccionado nueve veces como Jugador Más Valioso en los torneos superiores del Distrito Nacional, además de integrar en múltiples ocasiones el equipo “Todos Estrellas”.
Su influencia trascendió el juego. Fue pionero en introducir el servicio con salto de gran potencia y en diversificar el ataque desde la zona zaguera, aportes técnicos que transformaron el voleibol dominicano.
Durante 15 años fungió como capitán de la Selección Nacional Masculina, demostrando liderazgo, disciplina y compromiso.
Romero también hizo historia al convertirse en el primer voleibolista dominicano en ser contratado como refuerzo para jugar en el extranjero, abriendo puertas a futuras generaciones.
Un reconocimiento a su legado
En 2007, el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano inmortalizó su trayectoria, reconociendo sus aportes al desarrollo del voleibol en la República Dominicana.
Hoy, su nombre resurge como una propuesta justa para identificar una instalación que servirá de escenario para la formación de nuevos talentos.
Designar el pabellón de práctica de voleibol con el nombre de Héctor Romero no solo honraría su legado, sino que también inspiraría a futuras generaciones a seguir el camino de la excelencia deportiva.
