La procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, planteó la necesidad urgente de un Pacto de Estado contra la Violencia que involucre a todos los sectores de la sociedad para enfrentar una "crisis de convivencia" que desborda el sistema judicial.
Advirtió que República Dominicana enfrenta una "anatomía del crimen" marcada no solo por la delincuencia organizada, sino por una preocupante crisis de convivencia social y la consolidación de mercados criminales específicos.
Para la magistrada, la seguridad es el factor indispensable para el desarrollo económico y el bienestar social.
La procuradora general habló en esos términos al dictar la conferencia “Anatomía del Crimen y la Violencia en RD: Radiografía para una transformación necesaria”, en el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), durante su participación en el foro sobre crimen, seguridad y violencia, auspiciado por Listín Diario y la academia estatal.
La actividad fue encabezada por el director del Listín Diario, Miguel Fanjul, quien presentó la propuesta del foro a través de un editorial publicado el pasado 16 de marzo.
Reynoso sostuvo que una sociedad "aterrada por la criminalidad" difícilmente puede consolidar su estado de derecho o atraer la inversión extranjera necesaria para la prosperidad.
“Este Pacto de Estado contra la Violencia, es una agenda de nación que trascienda los períodos gubernamentales y que involucre a todos los sectores para garantizar el desarrollo económico y la inversión extranjera, los cuales dependen directamente de la seguridad”, acotó la magistrada.
Sostuvo que la justicia actúa cuando el hecho ocurre y que la intervención debe ser antes de que el contrato social se rompa, tras señalar que el enfoque punitivo (el castigo) es insuficiente si no se trabaja en la prevención.
"La seguridad no es una fotografía del momento, es un proceso permanente. Si falla la prevención, entra el sistema punitivo, pero la intervención no debe ser solo después de que el contrato social se ha roto", afirmó Reynoso.
El impacto del narcotráfico y la geopolítica
Reynoso explicó cómo el fenómeno del narcotráfico ha mutado en la última década.
Destacó que, debido a la situación política en países de América del Sur y la modernización de los aeropuertos en las grandes ciudades (Santiago y Santo Domingo), las estructuras criminales han desplazado sus centros de acopio hacia las costas, impactando directamente a provincias como Pedernales, Baní y Barahona.
Un llamado a la educación y la familia
Para la magistrada, mientras el 34% de los casos de violencia ocurran dentro del seno familiar, será imposible reducir los niveles de violencia en la sociedad.

Parte de los asistentes al foro realizado en la Aula Magna de la UASD.JOSÉ A. MALDONADO/LD
Hizo una propuesta pública a la UASD para realizar un estudio científico que sirva como radiografía real de la criminalidad.
Explicó que esto permitirá diseñar niveles de prevención estratégicos que formen ciudadanos capaces de resolver conflictos mediante el diálogo, evitando la violencia.
“El objetivo sería estudiar los factores de origen, manifestaciones y variables de la violencia para diseñar políticas de prevención estratégicas y no solo reactivas”, enfatizó Reynoso.
Afirmó que la seguridad ciudadana no puede seguir siendo vista exclusivamente como una tarea de policías, fiscales y militares.
La "violencia expresiva" y el uso de armas
En su discurso, la magistrada habló sobre la transición hacia una violencia más letal y desproporcionada.
Reynoso destacó cómo el uso de armas de fuego y armas blancas ha transformado los conflictos menores en tragedias.
Destacó que cinco de cada 10 homicidios se producen por conflictos sociales (roces de vehículos, discusiones por parqueos, ruidos o deudas mínimas).
Consideró que el robo de motocicletas (92% de los vehículos robados), teléfonos móviles y metales (como contadores y cableado del Metro) alimenta una economía ilícita que debe ser combatida atacando la demanda, no solo al autor material.
Instó a desmontar los esquemas de violencia que se transmiten de generación en generación y a fortalecer el sistema educativo para formar seres humanos capaces de dirimir conflictos mediante el diálogo.
"Necesitamos un modelo de ser humano que esté en condiciones de cumplir con el contrato social", declaró, reiterando que sin paz social, el crecimiento económico del país carece de cimientos sólidos.
