Santo Domingo.-
Un feminicidio no se limita a la perdida de la vida a una mujer y sepultar su cuerpo. Tras el hecho quedan secuelas imborrables, no solo entre las familias involucradas, sino en el entorno donde residen las personas implicadas y lamentablemente ningún gobierno ha podido disminuir esa pandemia
La afirmación la hace el psiquiatra Luis Ortega en una conversación sostenida con pvespertino que se produce por Ahora TV canal3, en la que lamenta que cada año mueran entre 60 y 70 mujeres a manos de sus compañeros o ex compañeros.
“El caso es muy grave. Hay un estrés pos traumático que dura años, muchos años. Muchas familias tienden a tener problemas de salud mental por haber presenciado un femincidio, vecinos, hijos, hermanos, primos comienzan a tener problemas de sueño, ansiedad y de relación inter personal”, asevera el profesional.
Dice el profesional médico que ese trastorno tiene un efecto nocivo, particularmente entre adolescentes del sexo femenino, las cuales posteriormente tienen problemas para mantener una relación de pareja, porque tienen mucho miedo de que le pase algo como lo que ella presenció cuando joven.
“Entonces, por eso yo entiendo que las autoridades tienen que intervenir a tiempo ese lugar porque no es solo la familia que sufre. Se debe crear un equipo de psicología y siquiatría social comunitaria, que intervenga esos lugares cuando hay un evento así, un feminicidio y eso no lo hay”, enfatiza
Al mismo tiempo el psiquiatra Luis Ortega, estima que las políticas llevadas hasta ahora por los diferentes gobiernos, no van dirigidas a enfrentar con efectividad el problema, lo que se evidencia porque en los últimos 50 años, lo que ha sucedido es que cada año más mujeres pierden la vida a manos de sus parejas o ex parejas.
Sugiere que las autoridades contemplen una política educativa desde los primeros niveles de la educación primaria dirigida a inculcar una conducta distinta a las nuevas generaciones y que no se conformen con ofrecer estadísticas irreales, mediáticas que se publican cuando ocurre una tragedia
“La educación en el nivel inicial es lo más importante para evitar a largo plazo ese fenómeno porque cuando vemos al agresor, al que mata a la mujer, entonces vemos que es una forma de crianza desestructurada, la cual puede moldearse si desde la niñez ha tenido una educación dirigida al respeto de sí mismo, de sus semejantes y de la sociedad”, dice Ortega
Asegura que el estrés pos traumático, que es una enfermedad mental, se releja en el niño que tras la tragedia comienza a tener trastorno de ansiedad generalizada, pesadillas, irritabilidad, agresión ante los demás, hasta que llega un momento que explota.
Cree que es por eso que hace falta una mirada de forma global al problema, realista, no ofreciendo estadísticas mediáticas.
“Creo que no hay un plan estratégico de Estado dirigida a disminuir de forma real esta cantidad de feminicidios que está pasando. No se está haciendo lo suficiente y probablemente en el 28, cuando cambie el gobierno viene otra persona con otras estrategias, otros dispositivos a comenzar de nuevo y eso va a pasar en el 32 y los pocos avances que podamos tener hoy ya no los promueve el otro. Ese tema de los feminicidios y la salud mental deben ser como la educación, que sea unánime para poder establecer unas pautas reales y permanentes” dijo finalmente el siquiatra Luis Ortega-.
