domingo , 24 enero 2021

A propósito de la violación y el asesinato de Liz María. “Todos les hemos fallados “….

Por: Joselin Riveras.

Santo Domingo: Una vez Nelson Mandela dijo: No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en que se trata a sus niños. Si la sociedad dominicana tomara como indicador la manera como han muerto los niños, niñas y adolescentes: Liz María, Emely Pequero, Carla Masiel, Leonardo Montero, Nairobi Montes, Chanel Mari Tiburcio, Lorianny de León, Ransel Peralta y Chanel Mari Tiburcio para examinar su alma, tendríamos que concluir diciendo tenemos serios problemas.

Cuando hechos como estos ocurren mostramos nuestro enojo y nuestra indignación. Inmediatamente alzamos nuestras voces y comenzamos a buscar culpables. El primero en la lista es el Consejo Nacional para la Ninez y la Adolescencia como el órgano rector del Sistema Nacional de los Derechos de la Ninez y la Adolescencia. Sin embargo, el bienestar y la protección de la niñez y de la adolescencia es responsabilidad de todos y todas. Existe el circulo de la influencia que asigna dicha protección tomando en cuenta solo siguientes actores clave: Familia directa y extendida, comunidad, iglesia, organizaciones comunitarias, entorno político, económico, cultural y religioso, todo esto apoyado por sistemas y estructuras.

De ahí el nombre de este artículo, “Todos les hemos fallados a todos ellos”. Todos somos culpables por la manera tan violenta y cruel como han terminados ellos sus tiernas vidas.
Hechos de violencia y de violación de los derechos de nuestros niños, niñas y adolescentes pasan a diarios frente a nuestros ojos y simplemente no somos capaces de detectarlos, nos hemos acostumbrado a verlo como algo totalmente normal que no nos detenemos a observar lo que realmente está pasando y muchos menos somos capaces de hacer la denuncia frente a las autoridades correspondientes, aun sabiendo que podemos hacer dichas denuncias de manera anónima que no comprometa nuestra integridad.

En el caso particular que acaba de acontecer, la pregunta clave es: ¿Cuantas personas observaron la manera poco inusual como “el panadero” trataba a la niña de 9 años?, cuantas personas hicieron algo para evitar este triste desenlace?, ¿hubo alguna de ella que fue capaz de denunciar sus sospechas para prevenir que esto pasara?

Todo les fallamos a todos ellos, porque cada uno de nosotros tenemos la obligación de continuar haciendo una contribución a favor de la protección de nuestra niñez a partir de los diferentes escenarios donde nos encontramos. Frente una sociedad que ha naturalizado el maltrato contra la niñez se necesita un cambio radical, donde cada actor clave esté dispuesto a asumir la responsabilidad que le compete frente a la protección de nuestros niños, niñas y adolescentes. De modo tal que no se sigan realizando casos tan horrendos como los mencionados en este artículo.
Si CONANI tiene que cumplir con sus responsabilidades, pero también la comunidad está llamada a constituirse en agente protector de la niñez, las iglesias tienen que poner dentro de sus agendas el tema de la protección de la niñez, la familia tiene que tener los conocimientos necesarios para poder prevenir este tipo de situación y para poder ensenar a sus hijos de qué manera tienen que reaccionar en estos casos.

De manera particular quiero referirme al gran potencial que tienen las iglesias para proteger a los niños, niñas y adolescentes, por ser la misma de gran relevancia dentro de la sociedad. Estoy convencida que nuestras iglesias pueden desempeñar un rol fundamental y decisivo en la solución de esta problemática que nos afecta. Y lo digo por las siguientes razones:
Las iglesias estan en toda la geografía nacional y llegan a las comunidades más lejanas. Pueden llegar a donde muchas otras organizaciones no lo pueden hacer.

Los líderes religiosos poseen mucha influencia dentro de sus comunidades.
El modelo establecido por Jesús se caracteriza por el buen trato que les dio a los niños, y por la manera como se indignó cuando los mismos fueron rechazados por los discípulos.

Las iglesias forman parte de la comunidad y por ende, son afectadas cuando por los efectos de los abusos contra los niños, niñas y adolescentes.
Y finalmente, pero no menos importante: La iglesia tiene el llamado de parte de Dios de ser luz y sal en esta tierra.

Quiero será esta reflexión con una cita que he utilizado a lo largo de los muchos años, en los talleres que he impartido de Protección de la Ninez.
“Muy a menudo, los niños están inseguros en lugares donde solo deberían encontrar seguridad, como sus hogares, sus escuelas y sus vecindarios; en línea y en instituciones que deberían protegerlos. Esto no se puede seguir tolerando”
Atrevete a no seguirle fallando!!!
Joselin Rivera
#Atrevetejr2020

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