lunes , 18 noviembre 2019

Reflexión Pastoral Dominical “Dicha, persecución, justicia y herencia”

 

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
S. Mateo 5:10

Ciertamente las Bienaventuranzas se han convertido en un tratado de esperanza para todos los seguidores de Jesucristo.

El sermón del monte para los discípulos y las nuevas generaciones de cristianos en todo el mundo, ofrece la dicha, los riesgos y las recompensas de ser un creyente confeso y un activista seguidor de jesucristo y servidor en la obra de su Reino.

En esta ocasión vemos la dicha de ser perseguido por causa de la justicia, el riesgo es la persecución, la dicha es un privilegio de ser perseguido por causa de nuestra fe, al igual que nuestro señor y la recompensa es la heredad del Reino de los Cielos como el lo hizo.

Es interesante plantear la justicia desde diferentes perspectivas:

La practica de esta, mediante el modelaje del carácter de Cristo en nuestras vidas, que evoca obediencia, humildad y apego a la ley Divina, desafiando la cultura del pecado y renunciando voluntariamente a el.

Los actos de justicia hacia el prójimo que muestran nuestro amor practico por él, en las obras de misericordia y respeto por su dignidad y vida.

La promoción de la justicia Divina, quien defiende el derecho, al pobre y menesteroso y al que sufre por diferentes causas. Y esa. Misma justicia que es capaz de justificar mediante Cristo al más vil de los pecadores.

Claramente vivir la justicia desde estas tres perspectivas es vivir la justicia desde los zapatos de Jesús, tal práctica desafia la cultura del pecado, las estructuras de poder mal empleado y las fuerzas espiriruales de maldad.

Lo que hace que la persona practicante de estas formas de justicia, sea perseguido. Sin embargo la esperanza está en que el esfuerzo que hagamos y los padecimientos que suframos practicandola, redundarán para nuestro bienestar, no solo en la vida terrenal sino en la vida celestial y eterna al lado de nuestro amado Jesucristo.

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
Romanos 8:16‭-‬18

Dios te bendiga en este hermoso día, oramos por los perseguidos a causa de la justicia para que sean fortalecidos, guardados y guiados.

Por: La Pastora Eunice Ramírez

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