lunes , 23 septiembre 2019

A PROPOSITO DEL DESARROLLO

EL ORDENAMIENTO URBANO Y CUMPLIMIENTO Y RESPETO DE LAS LEYES (1)

La ruta que llevábamos con el tema anterior lo dejamos en un ladito, para adentrarnos en lo de la explosión de POLYPLAS, ocurrida el miércoles 5 del corriente mes de diciembre, en el sector de Villas Agrícolas de la ciudad capital. Hasta ahora se señalan 8 personas muertas y más de 100 heridos.

En toda esta desgracia, sobresale la irresponsabilidad de las instituciones del estado y el interés económico del empresariado. Lejos, pero muy lejos, quedan los intereses y derechos de los ciudadanos. Polyplas ha salido a defenderse y a decir que cumplieron con todos los protocolos. Por su lado, Propagas abrió la boca únicamente para enfrentar la otra empresa. Solo algunas instancias oficiales ayudaron en la zona. Otras han dicho que harán una investigación, después que les criticaron su silencio cómplice.

En los últimos 20 años de nuestra historia, se ha dado un aumento de las violaciones a las normas y leyes, que eso manda madre. Desde el gobierno se pregona una cosa y se hace otra. Se habla de cumplir la ley, de un estado de derecho, de transparencia y en realidad existe la ley de, ¡sálvese quien pueda!  Y Ahora, en el caso de la explosión, se presentan las excusas de quién llegó primero al lugar; si la comunidad o la empresa.

La historia indica que en el 1944 (Era de Trujillo) la zona que ocupa Villas Agrícolas, por la Ley No. 675 (Urbanización y Ornato Público),  fue declarada “Zona Urbana”, es decir, no era para zona industrial. Luego en 1951, se construye la escuela Caridad, que luego en el 1954, se le llamó Palacio Escolar España. A partir de ese momento se fueron construyendo casas en los alrededores.

POLYPLAS se instaló en la zona en el 1966. Para esa fecha no tenía almacén de combustible ni tampoco existían las normas y reglas actuales con relación a ese tipo de instalaciones; por lo que su distancia a la escuela o a viviendas, entrañaba pocos inconveniente, pero sí el hecho de que se instaló en una zona declarada urbana, por ley.

En el 1972 se aprueba la Ley 317, que regula la instalación del servicio de gasolina, estableciéndose que en Santo Domingo y Santiago la distancia mínima del expendio a lugares públicos (escuelas, plazas, parques, etc.), no debe ser menor a los 200 metros y en las ciudades del interior, ese servicio no debe colocarse a menos de 125 metros de los mismos lugares indicados.

Para el 2001 y por el Decreto 307-01 se prohíbe el depósito de hidrocarburos a una distancia menor de 700 metros de centros educativos. Recordemos que Polyplas no tenía depósito de combustible. Para el 2002, la empresa solicita a la Superintendencia de Electricidad, un permiso para usuario no regulado y más tarde, en 2005, solicita un permiso para generar de forma privada su propia energía, que implica almacenar y usar combustible. Todo en violación a la Ley 317-72 y al Decreto 307-01 que lo prohíben.

Para el 2006, se inaugura el Liceo Manuel Aurelio Tavárez Justo en Villas Agrícolas y para esa fecha el sector cuenta con más de 26,000 habitante en apenas 1.3 kilómetro cuadrado. En el 2007, Industria y Comercio, por arte de magia, le autoriza a Polyplas almacenar para su uso, nada más y nada menos, que 27,000 galones de gasoil y para cerrar con broche de oro el desprecio a la ciudadanía, en el 2016, el Ministerio de Medio Ambiente le otorga un permiso para almacenar gas natural.

Además de Medio Ambiente, también el Ministerio de Industria y Comercio le dio su autorización, el Cuerpo de Bomberos dio su No Objeción, lo mismo hizo el Ministerio de Obras Públicas, la Defensa Civil y el Ayuntamiento municipal. ¡DIABLO, CUANTA DICHA TUVO POLYPLAS!

De esa forma, se han aprobado montones de servicios de combustibles en la capital y en todo el país. De esas “empresas”, el 80%, no cumple con los requisitos de las normas y las leyes. Y ocurre que en todas esas violaciones han participado como protagonistas las mismas instancias estatales: Medio Ambiente, Industria y Comercio, MOPC, Bomberos, Defensa Civil y las alcaldías correspondientes. Así tenemos al país lleno de “BOMBAS DE TIEMPO”.

Continuaremos,

Rafael Matos Féliz

Por el Desarrollo Sostenible

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