NO PERDAMOS LA ETICA, NI LA MORAL

 

Por: Ramón Andrés Sena. Un poco más de las 8:00 de la noche del Miércoles 6 de Julio 2016, recibí una imagen en mi whatsapp que presenta Leonel Fernández (expresidente) cargando plátanos como cualquier vendutero de mercado y a Hipólito Mejía ( expresidente), en pose prostituta y coqueta.

 

Dicha imagen, no me impresionó, pero sí me obligó a observarla y leer las entre líneas varias y detenidas veces. Alrededor de las 10:55 a 11:00, decidí compartirla en algunos Blokcs en los cuales estoy agregado y hasta en la red familiar esperando alguna reacción verbal y/o escrita, sin embargo, me sorprendí que sólo una persona reaccionó diciendo “TE PASASTE”. Los demás vieron y callaron. A decir verdad, el silencio me preocupa, porque al parecer nos estamos acostumbrando al irrespeto, tanto a personalidades, no importa su status, como a las personas que nos leen, nos ven y nos escuchan., y esto último es peligroso. En algunos medios de comunicación radial, televisivo y escrito la ética y la moral, están de vacaciones. Se nos hace normal escuchar en la radio palabras obscenas y ofensivas a cualquier hora del día y de la noche, imágenes en programas de televisión que nos dejan perplejos, con la boca abierta, pero también palabras descompuestas. “En las redes sociales”,.. Ahí no hay freno ni control,  desde la pornografía, los pleitos callejeros, la morbosidad, hasta las expresiones más indeseables se ven, se leen y se escuchan en las llamadas redes sociales. Ahí recibí la imagen que me ha motivado hacer esta reflexión. Y el problema no son los medios de comunicación, sino, quienes usamos y manejamos esos medios para descalificar, insultar, desmoralizar y hasta ridiculizar a quien es mi comparte, mi compinche. La falta ética y la inmoralidad, la agresividad, la violencia y la delincuencia nos arropan, sin embargo, hay esperanza de que podamos ser mejores ciudadanos y ahí entramos nosotros periodista y comunicadores. Es nuestro deber, nuestro compromiso, no callar. Pero, por respeto  a quienes nos leen, nos ven y nos escuchan debemos cuidar lo decimos cuando redactamos una nota, cuando abrimos el micrófono y cuando nos paramos frente a una cámara de televisión. Tenemos derecho a la palabra, pero no tenemos derecho a insultar, ni a denigrar. No podemos decir lo que se nos pegue la gana, amparados en el derecho de libre expresión. Periodistas y comunicadores, no perdamos la ética ni la sensibilidad humana y profesional. Informar no es sinónimo de decir y hacer lo que me parezca y lo que no me parezca también. Es saber analizar y discernir para dar la mejor información sin faltarle el respeto a la inteligencia de las personas que nos leen, escuchan y nos ven.

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